Uno de los grandes problemas del diseño, es
que ha caído en una práctica sin fundamento. Un diseñador que se apoya
solamente de la herramienta visual sin utilizar una teoría de investigación
previa que lo sostenga el concepto grafico, va a tener como resultado un diseño
que carezca de una contenido intelectual el cual llega a ser incapaz de dar solución a problemas y necesidades de
información, comunicación, persuasión y educación.
Esto se debe a que no ha sido forjada,
todavía, por los propios diseñadores o Instituciones educativas una cultura que
evite la desestimación de dicha profesión; a tal grado que ahora es ofrecido
como complemento a otras carreras, tales como mercadotecnia, publicidad y
comunicación.
Se ha estereotipado la idea de que el
diseño es saber manejar programas de edición digital, y se optado por pulir de
manera atractiva la comunicación visual dejando a un lado su función básica e
irrevocable que es la de proporcionar un contenido comunicativo.
Esta problemática, llega a afectar a gran
parte de la industria grafica ya que se denigra la propiedad y valor de uno de
los requisitos fundamentales del diseño grafico, que es el de llevar una
comunicación efectiva sin necesidad de apartar la visual atractiva, dejando al
diseño grafico como una actividad netamente ligada a la apariencia y no a una
estructura comunicativa.
Lo mas factible para no continuar con el
déficit de la propiedad comunicativa en el diseño grafico actual, es que en el
proceso se otorgue la debida importancia que ejerce la teoría bien aplicada a
la práctica del diseño, de manera que se pueda complementar la calidad
comunicativa con la calidad atractiva gráfica.

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